Creo que los aficionados madridistas tenían más razones para estar felices que los del Barcelona. El equipo había ido de menos a más a lo largo de la temporada y varios jugadores llegaban en un gran momento, gente clave como Cristiano Ronaldo, Özil o Xavi Alonso. Por su parte, el Borussia no era el Bayern de Múnich. Era el último en las apuestas y había llegado de manera milagrosa venciendo en el último suspiro al Málaga.
Pero eso no es lo que se vio sobre el campo en ningún momento. El Borussia salió a no desperdiciar minutos, en un clásico arreón que tiene cualquier equipo alemán. La primera la salva Diego López, pero luego nadie puede con Lewandowski, que se convierte en el auténtico protagonista de la noche. Hacen goles de todos los colores. Siendo el más listo de la clase en los dos primeros goles, fabricándose la jugada en el tercero y de penalti el último. Cuando llegan estas fases eliminatorias todo el mundo se acuerda de Messi y de Cristiano Ronaldo. No, el nombre escondido era el de Lewandowski.
Pasado el arreón alemán, el Madrid lo intenta, pero con resultados bastante mediocres. Unas veces pierde el balón en menos de tres pases y otras, posteriormente, tiene posesiones de balón con nulo peligro, más cerca de su portería que de la contraria. Al Borussia le basta con aguantar y sembrar el pánico entre el madridismo cada vez que roba un balón y monta un contrataque. Pero en éstas llegó el momentáneo milagro. Falló garrafal del Borussia cuando estaban más preocupados en pedir un penalti y Cristiano solo tiene que empujar a la portería el empate, tras el pase de Özil.
Todo fue como el espejismo que ve el pobre hombre que camina sin rumbo por el desierto. Nada más comenzar la segunda parte, el Borussia de Dortmund sale con una fuerza increíble y en poco más de un cuarto de hora le hace tres goles al Real Madrid, todos obra del protagonista de la noche, Lewandowski. Él último tras un penalti tan inocente como claro de Xabi Alonso.
El Real Madrid no existía. El equipo alemán jugaba con él como si fuera un equipo de segunda división alemana. Siendo un equipo muy físico el madridista, también en esa faceta se veía muy superado. Por supuesto también en la técnica, en la táctica, en las ganas. En todo. Y eso que el equipo salía con tres centrocampistas: Xabi Alonso, Modric (absolutamente superado en el partido) y Khedira, pero el centro del campo solo dominó el partido cuando el Borussia le dejó.
Solo en los últimos minutos, el Real Madrid tuvo un par de ocasiones que pudieron dar vida a la eliminatoria, pero no entraron (ni merecía el equipo que entrasen). La segunda parte en ataque del equipo fue inédita. Eran un juguete en manos alemanas, que parecían más cerca del quinto que de recibir el segundo.
En dos días hemos visto como los dos grandes clubes españoles naufragaban de manera clara en Europa, frente a dos equipos alemanas a los que les va a sobrar la vuelta para clasificarse. Ambos partidos van a ser más un castigo que una posibilidad para el Barcelona y el Real Madrid, pese a que empiecen a surgir "cofradías del clavo ardiendo". El 25 de mayo veremos una final europea entre dos grandes equipos alemanas.