He estado tentado muchas veces en mi vida a crear un blog, pero siempre he pensado lo mismo: No deja de ser un acto de vanidad, puesto que lo que se pretende es que otros lean lo que uno opina. Por otro lado, no es desde luego una idea original, ya que internet está lleno de ellos. Más bien es algo que está cayendo en desuso.
Por el contrario, llevo cerca de tres años metido en el mundo de Twitter. Lo sigo y me apasiona, pero a veces se queda corto y a uno le apetece decir lo que piensa en un mayor número de caracteres. Además, y aquí viene la parte más vanidosa, hay mucha gente que escribe en internet, pero una parte importante de ella dice muchas cosas sin ningún fundamento. Evidentemente, un blog se basa en la opinión de una persona, por lo que no se busca la objetividad, pero no por ello está exento a veces de escribir majaderías.
Los pocos que se acerquen aquí en los próximos días, a lo mejor opinan precisamente eso de mí: Que escribo cosas sin sentido, pero lucharé porque eso no sea así.
¿Y de qué va a ir esto? Pues fundamentales de dos cosas que me apasionan: Política y deporte, pero ya anuncio que no renuncio a escribir de todo aquello que se me antoje, que esté ligado a la actualidad. Amenazo con ello.
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