Con una Liga más que amortizada (algo injusto, porque parece que esta Liga valga menos que otras), la Liga de Campeones se ha convertido en la guinda del pastel de la temporada, que dirá quien lo ha hecho mejor, si Real Madrid o Barcelona, si es que uno de los dos gana la Copa de Europa, claro. Intentará analizar de forma resumida lo que han sido los cuartos de final en sus partidos de ida.
El Barcelona llegaba como claro favorito contra el PSG. No porque esté mal este equipo, más bien al revés, sino porque llegados a cierto punto en esta competición, todos nos fijamos en los nombres y no tanto en la calidad de equipos con menos solera. Los francesas ya hicieron un buen partido en la ida de octavos contra el Valencia y se repitió la situación. Esta vez no salió el Barcelona despistado como en Milán, simplemente se encontró con un rival muy competitivo que tuvo ocasiones claras de gol en la primera parte que salvó Valdés, que vive su mejor momento futbolístico. Sin embargo, los buenos equipo con grandes jugadores pueden ser desesperantes. Messi tuvo una al final de la primera parte y la metió.
En la segunda parte, el Barcelona sí que tenía el balón, pero era más una posesión defensiva (como lo han definido algunos periodistas), que ofensiva. Es decir, tenían el balón más para que no les hicieran daño que otra cosa. Al fin y al cabo, con el 0-1, los que debían arriesgar eran los jugadores del PSG. Todo iba sin sobresaltos hasta el último cuarto de hora, que fue un cúmulo de circunstancias: Ibrahimovic marca en un grosero fuera de juego. Los jugadores del Barcelona se desquician no solo con esta jugada, sino también con otras en las que sí acierta el árbitro. Cuando parecía terminado el partido, un penalti tan absurdo como claro, supuso el 1-2 y en la última jugada del partido llegó el empate final, para mí justo, pero que deja con una sensación extraña al barcelonismo.
Por su parte, el Real Madrid debía demostrar ya desde la ida su teórica superioridad sobre el Galataray, para tener una vuelta tranquila en Turquía. Y lo hizo, vaya si lo hizo. Con un juego alegre y bueno de todo el equipo (incluida gente como Essien o Coentrao, que va mejorando conforme avanza la temporada y ahora sí merece ser titular en este equipo), el Real Madrid fue dominando el partido. En la primera parte ya se pudo 2-0, pero los turcos crearon peligro también, especialmente en lanzamientos desde fuera del área.
La segunda parte fue mucho más plácida, con dominio casi total, que solo se visualizó en un tercer gol, que prácticamente deja rematada la eliminatoria. Se consiguió también el objetico de no encajar un gol, algo siempre preocupante y que en el pasado le ha dado disgustos al Madrid (podemos pensar en Mónaco 2003). Salvo catástrofe, el Real Madrid ya se ve en semifinales, con lo que tiene por delante partidos tranquilos en Liga (aunque no debe olvidar conservar la segunda posición), como en la vuelta europea, a la espera de las semifinales, en las que habrá seguro un rival complicado.
Por lo que leo, no lo vi, el Málaga puede estar contento con el 0-0, puesto que el Borussia de Dortmund fue mejor, pero se topó con Caballero, en un gran estado de forma. Será difícil que el Málaga obtenga un resultado positivo en Alemania, pero hasta ahora lleva una gran trayectoria e incluso una mala noticia allí no desmerece en absoluto lo conseguido, llegar nada menos que a cuartos de final de Liga de Campeones.
En la eliminatoria estrella de la ronda de cuartos, el Bayern de Múnich demostró que es el gran equipo del momento, por encima incluso de Real Madrid y Barcelona y ganó con cierta facilidad a una Juventus que también está haciendo una buena temporada. Para mi ahora mismo, y en contra de lo que dictan las casas de apuestas, el Bayern de Múnich es el favorito del torneo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario